El Belén más grande jamás montado E-mail
Lunes, 26 de Diciembre de 2011

El Belen más grande  jamás montado.
Por el hermano Teo Segura.

(A José Alfonso Reimóndez, “Lete” y todos sus compañeros, que fueron, han sido y  serán herederos, impulsores y transmisores de esa maravillosa tradición que es: “poner el nacimiento”).

 

En Octubre, en el Cielo,
vibró la gente.
Dios quería éste año
un “Belén viviente”.
Y, sin dudarlo,
hizo a Lete el encargo,
para instalarlo.

“Dispón todo el espacio
que necesites.
Montañas, rios, valles,
los que precises.
Y las estrellas,
junto al sol y la luna,
las que tu quieras.

Huertos, plantas, palmeras,
muchos frutales,
No vayas a olvidarte
los animales.
Y, en lo restante,
a ver quiénes eliges
de figurantes”.


Lete lo vió enseguida
con claridad :
“pondré a los que estuvieron,
será genial ”.

Y, en grandes trazos,
diseñó un “nacimiento”
para admirarlo.

Primero fue al Angel;
allí estaría
y con él a la estrella
se llevaría.
De querubines
iría acompañado,
y de serafines.

Habló con los pastores,
y el posadero;
buscó al buey y a la mula,
con sus arreos.
Y, tras pensarlo,
se fue a ver a los Reyes
para emplazarlos.

Visitó a San José,
junto a María.
Quedaron encantados,
ayudarían.
Solo quedaba
hablarlo con Jesús
y, ¡hecho estaba!

Quiso que le dijeran
por donde andaba,
más ni José y María
le contestaban.
Tan solo un gesto :
dos amplísimas sonrisas
con mucho afecto.

Se fue Lete a buscarlo
en las guarderías,
tampoco allí Jesús
aparecía.
Los niños cantaban
“Aleluya María”,
mientras jugaban.

Preguntó a todo el mundo
donde encontrarlo,
pero nadie en el Cielo
supo ayudarlo.
Desconcertado,
intentó localizarlo
por todos lados.

Pasaba el tiempo y Jesús
no aparecía.
Lete no lo encontraba,
¡no cumpliría!
Se vió agobiado,
¡iba a fallarle a Dios
en el encargo!.

Llegó el día señalado,
dia veinticuatro.
Todo casi perfecto,
todo instalado.
Nada faltaba,
solamente Jesús,
no se encontraba.

Con el Belén montado,
Lete sufría.
Dios vendría a verlo
y él no cumplía.
Casi con fiebre,
se quedó adormilado
junto al pesebre.

Le despertó un gemido,
¿o fue una risa?,
se oyó “Dios ha nacido,
¡venid, aprisa!”.

Y, al levantarse,
¡vió que Jesús estaba
junto a su Madre!

Lo miró fíjamente,
¡le sonreía!,
y, juntos, le miraban
José y María.
Y comprendió :
“¡es que hasta el veinticuatro
El no nació !”.


Se puso de rodillas
y, humildemente,
adoró al Niño Dios
ante la gente.
Se oyó una voz,
“Tambien tu eres, Lete,
hijo de Dios”.


En el Cielo, este año,
Dios ha gozado,
porque allí un nacimiento
le han instalado.
Y ha bendecido
al gremio belenista
que en Lete ha visto.

 


En la Capilla de las Angustias, Jerez, Navidad 2.011

 

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27 de Marzo 2017 a las 21:00 horas


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