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Jueves, 16 de Abril de 2009 |
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La Semana Santa que hemos vivido perseverará para la historia de los cofrades por cuantiosas vivencias y anécdotas muy íntimas, tales como el fantástico tiempo (exceptuando la mañana del Viernes Santo), igualmente subsistirá en la memoria el Señor Caído sin sus cantoneras, la primera Semana Santa sin nuestro afectivo Padre Jesús o sin Manolito “el del Huerto”, amigo y siempre entrañable. Un sin fin de anécdotas que permanecerán para la interioridad de cada cofrade al igual que para la posteridad de nuestra Semana Santa.
No obstante uno de los acontecimientos que este año más que nunca he percibido, ha sido el incremento considerable de hermanos que el día en que realiza estación de penitencia su Hermandad se enclavan en sus “fantásticos” palcos siempre muy perceptibles y como no… presumiendo de su medalla al cuello, para ver pasar a su bendita imagen desde los mismos. Con sinceridad me quedo desalentado y anonadado cuando veo a tanta cantidad de Hermanos en sus palcos… pero eso si con sus medallas al cuello e inclusive el pin de oro del escudo de su querida hermandad… en la solapa de la chaqueta.
Para todo ello el cofrade tiene su pretexto; ya no pertenezco a Junta de Gobierno…, el Hermano Mayor no me cae bien…, el recorrido es muy largo…, mi época de costalero pasó…, tengo hijos pequeños…
Me pregunto… donde esta el sacrificio de la penitencia de estos Hermanos, donde está el compromiso con su Hermandad, donde esta la obligación de sus principios, donde esta el amor a sus Titulares, tanto que exteriorizan a los cuatros vientos que aman a sus Benditas Imágenes… pero luego las dejo desamparadas, claro es mucho mas placentero y cómodo verlas desde el palco…
En fin Hermanos Cofrades que cada uno reflexione y delibere en su interior…
"…Detrás de cada Nazareno hay un cíngulo de apreturas que siempre nos ciñe la vida, y un antifaz para superarlo...”
Feliz Pascua de Resurrección
Manuel Jesús Amat Gil
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