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Y todo por Ella
Y todo por Ella, siempre, en el devenir histórico, y en nuestro caminar diario.
Por Ella, la Virgen de las Angustias, primitiva imagen de la Madre de Dios con Cristo muerto en el regazo, o moderna talla de Chaveli de 1942, a la que antes puso el rostro la familia Lagos, cuando donó una talla del artista Alfonso Gabino.
Por Ella fue, la reorganización de nuestra Cofradía, y por Ella fueron los desvelos y los imposibles. Y las esperas eclesiásticas de los primeros años de vida. Y las penurias económicas tras la Guerra Civil. Y los cambios de pasos, hasta encontrar este retablo caminante de cada Semana Santa. Y las casetas de feria. Y los festivales. Y las amarguras de los tesoreros cuando no cuadran las cuentas. Y estas bodas de diamante. Por Ella este pregón, y esta jornada festiva, y las Gracias a Dios por estar aquí para contarlo. Por Ella, vistieron la túnica, largas filas de nazarenos negros, que buscan los sentidos de las penitencias, y marcan la senda de una Cofradía con ecos de otros tiempos. Por Ella, Virgen milagrosa, de la que tanto podría hablarnos Antonio Castillo.
Todo por Ella, Mater dolorosa junto a la Cruz Redentora de Cristo.
Cuentan los libros de arte, que este modelo iconográfico de representar el sufrimiento de la Madre de Dios, con su hijo yacente en brazos, nació con el gótico germano-francés, al crearse un compendio de las siete angustias de María durante la Pasión de Jesús. Piadosa tradición que quiso ver en la Virgen, a la Madre llena de fortaleza aun en el dolor, como sabiamente recogió Fray Jacopone de Todi, cuando creó un llanto franciscano que se llama Stabat Mater, que limpia de lágrimas el llanto de María, cuando lo cantan voces blancas, y Jerez se hace alfombra de su dolor cada tarde de Domingo de Ramos.
"Stabat mater dolorosa iuxta crucem lacrimosa, dum pendebat Filius...”
Cada año, cuando la Cofradía se encuentra formada en la capilla, y todo se haya dispuesto para iniciar la salida, se oye a los niños cantar desde la sacristía, y se lanza a la Virgen la última mirada hasta la vuelta, y hay nazarenos tras el antifaz, y costaleros tras los faldones, que también cantan el Stabat Mater. Porque también fueron para Ella las letras que otros engarzaron para darles formas de piropos.
Y por eso hay un himno a la Virgen, que pide:
Por tus dolores, ten compasión. Pide y alcanza, nuestro perdón.
Virgen de las Angustias, Madre Bendita. Llévanos pronto a Cristo, que es nuestra vida.
Y también fueron las letras de los pregoneros que Jerez tuvo en su Semana Mayor, las que sirvieron de ofrenda a la Virgen, y en el año 71, fue el maestro Gallardo, aquel que creara en su pregón el romance eterno de la "Flamenca del manto rojo", quien le dijo:
Angustias llevas por nombre; ¡y con qué angustia lo llevas como una bandera en alto sobre el monte de las penas...! Pero yo traigo a tus males un bálsamo de azucenas que calmarán los dolores de tus Angustias secretas...
Y también cantó a la Virgen José Luis Zarzana, pregonero de Villamarta, diez años más tarde:
Siete puñales llevaba cuando la ví aquella tarde, recortando luz y sombras entre ramos de azahares.
Y Manolo Yélamo, un jerezano de Écija, que dijo a la Virgen, lo que aprendió en esta capilla, cuando su trabajo ante el micrófono le permitía ser privilegiado espectador de nuestra recogida, junto a ese gran profesional y mejor amigo que es José Antonio Montero:
Las angustias que se sienten con siete cuchillos dentro, son lamentos que se cuelan por los requiebros del tiempo.
Y también Inmaculada Cáliz, primera mujer pregonera de la Semana Santa:
Tuyo es mi verso, Señora, Por tu dolor y tu empaque, Cuando el sueño de tus brazos Afila siete puñales.
Todo siempre por Ella.
Faro que alumbra nuestra vida, como alumbró el alma de aquellos cofrades del año 25. Letanía del Rosario perpetua, donde encontrar respuestas a las dudas y tribulaciones. "Causa de nuestra alegría", por la que tienen sentido las cosas, y a la que damos gracias por esta Hermandad, que siempre debiera estar dispuesta a darle lo que nos pida, porque Ella es, la Reina de esta casa: la Madre de Dios.
Por Tí, Señora del luto, fueron las noches en vela, cuando Jerez se hizo un sueño de angustias y de quimeras. Por Ti, Torre de Marfil, las oraciones eternas, que en setenta y cinco años llegaron hasta tu vera.
Por Ti, mi Virgen Bendita, que eres la Madre y la Reina de los que imploran consuelo vistiendo túnicas negras. Por Ti, Consuelo del Pobre. Auxiliadora Perpetua. Causa de nuestra alegría, junto a una Cruz de madera.
Por Ti, vuelan los suspiros vistiendo la Corredera, de naranjos y azahares que llegan hasta tu puerta. Por Ti florecen los campos cada año en primavera, y se cuaja de claveles el Gólgota de tus penas.
Por Ti gimieron a coro la luna, y las estrellas, y las tulipas chorrearon sus cuajarones de cera. Por Ti templó el cante “jondo” Los ”rajos” de la saeta, para fundir martinetes en la fragua de tus venas
Por Ti los rezos callados. Por Ti, Salves y promesas. y por Ti se vistió el Cielo con la ropa nazarena, de los cofrades que fueron a vivir la Gloria Eterna, cuando el Domingo de Ramos se prendía en tu Alameda.
Y por Ti los Besamanos, y el montaje de casetas, y el Belén por Navidad, y aquella cera tiniebla. Y también, las ilusiones de los niños que te rezan, soñando tardes de incienso, de luz, y trabajadera.
Por eso Reina del Cielo, Emperatriz de la tierra, ten seguro que por siempre seremos los centinelas, que cobijan tus Angustias y confortan tus “duquelas”. ¡Que eres la Madre de Dios!... ¡Tú eres la Madre de Dios! ¡Y por Ti, lo que Tú quieras!
He dicho.
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