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Siete puñales clavados en el medio de tu pecho y otro Domingo de Ramos eres centro de mis rezos
Deseando ver tu cara Jerez te espera en tu plaza, esa que lleva tu nombre, esa que Tú bautizaras.
La expectación ya se advierte, un rumor de gentes llega, viejos, jóvenes y niños, se congregan a tu vera.
Cae la tarde, no hay demora, se cumple la profecía, siglos de historia predicen que sale una cofradía, ¡la de los Siete Cuchillos¡ ¡la de las Angustias mías!. Y en la Capilla, silencio. Un sin fin de nazarenos, y otros pocos que lo fueron que anhelarían serlo ahora.
Más silencio... Una voz firme y serena llama desde el presbiterio. y el chirriante cerrojo abre las puertas del templo.
Con la Cruz de guía plantada y el muñidor a la puerta, una última mirada a nuestra Virgen amada.
Una saeta en tu plaza, recogimiento en Higueras, oración por Caracuel, y ya camino de vuelta, una Salve en San Miguel.
Enhiestos capirotes negros escoltan tu suave paso, plegarias, cantos y salmos, intentan calmar tu llanto.
Cirios, cruces y molías, penitencian por tu amor, y esos tus niños cantores que alivian tanto dolor.
Madre mía de Las Angustias haz que me vista otra vez, tu eres mi norte y mi guía, la que acrecienta mi fe.
Madre mía de Las Angustias haz que me vista otra vez, con mi túnica heredada, la de Manolo Cortés, aquel mi entrañable tío que tan pronto se nos fue.
Y otro Domingo de Ramos, vuelvo a rendirme a tus pies. ¡Silencios, cantos y rezos se derraman por Jerez!.
Fco. Javier Coveñas Oliver Semana Santa año 2011 |