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Página 11 de 12 CAPITULO OCTAVO: De la conformidad que han de tener los hermanos de esta santa Hermandad. Ítem ordenamos que los hermanos que estuvieren alistados debajo de esta santa Hermandad de Santa Misericordia han de tener muy gran cuidado de que sean muy conformes, teniendo siempre gran paz y quietud y, si alguno fuere disquieto y revoltoso, inquietando los hermanos y murmurando de ellos, y poniéndoles pleitos injustos, ajuntarse han en Cabildo y llamarlo han, y lo reprenderán lo mal que hace y, si no tuviere remedio, lo borrarán de los libros y notificarle que no use más de ser hermanos, y el pleito que tuviere comenzado no valga cosa alguna, que todo esto se hace por la quietud y conformidad que ha de haber entre estos doce hermanos, imitando a los doce Apóstoles de Cristo, teniendo siempre grande humildad al señor Proveedor y Patrono que es o fuere, obedeciéndole en todo lo que justo fuere, y, si hubiere alguna discordia entre los dichos hermanos, tendrá muy gran cuidado el Proveedor y los demás hermanos a conformarlos haciéndolos amigos. Y es declaración que, cuando se haga Cabildo para elegir los hermanos oficiales, han de quedar de los doce hermanos que hayan servido los cuatro de ellos siempre, para que enseñen a los otros que entran el estilo que han de tener en ejercitar las obras de santa Misericordia y, si hubiere algunos de los fundadores e instituidores de esta santa Hermandad y quieran servir, siempre serán preferidos a los demás. Y es declaración y ordenamos que todos los descendientes de los dichos fundadores e instituidores queden siempre preferidos a los demás y gocen el mismo privilegio que sus antepasados fundadores. Y, si hubiere algún sacerdote que sea descendiente de los dichos fundadores y quisiere ser capellán, lo pueda ser sin que sea nombrado otro por ningún vía y, si hubiere dos o tres, el que el Cabildo de hermanos nombrare, quedando los demás para el siguiente año, y esto se encarga por amor de nuestro Señor que se haga con mucha paz y caridad, teniendo siempre respeto a los más ancianos, que de ello se servirá nuestro Señor y los pobres necesitados sean socorridos y todos los que nos ejercitamos en esta santa obra nos dará nuestro Señor el premio de la gloria, que lo que se dice a lo cual sea todo a gloria y honra de Dios nuestro Señor, el cual vive y reina para siempre jamás, y es declaración que todos los sufragios que hubiere de hacer esta santa Hermandad se entiende sin los de muchas Parroquias, que es nuestra voluntad sean pagados y preferidos a todos los más que hiciere esta santa Hermandad.
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