| Para Lete |
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| Viernes, 26 de Junio de 2009 | |
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Dos años sin ti, si parece que fue ayer cuando encabezando a la junta de gobierno te pedimos volver a instaurar la tradición del belén en nuestra casa, después de unos años se había perdido y nosotros estábamos dispuestos a recuperarla. En la capilla delante de la que es nuestra luz y guía en la vida, te hicimos la proposición, después de una larga charla y varios intercambios de opiniones nos dijiste que si pero que el belén de las angustias tenia un nivel y nunca debería de perderse, estabas en lo cierto. Enseguida empezaste a plantearlo y me pediste que necesitabas la sala capitular vacía y mayordomía se puso a trabajar y preparo todo para ese belén, el único e irrepetible Belén de las Angustias. Te pusiste manos a la obra con tu grupo de trabajo, Lena con carpintería, Jesús consiguiendo lo que tu cabeza diseñaba y el lo fabricaba, Álvaro dispuesto siempre a todo, Ramón con sus manos para fabricar lo mas difícil y complicado, y la alegría del belén Iñigo. Un grupo divertido y trabajador, pero siempre encabezado por ti. Ahí comenzó todo, me decías que eran gases, que no te encontrabas bien, y era verdad ese mal se encontraba dentro de ti, te estaba atacando, estaba arrancando cada día mas a nuestro Lete el alma mater de nuestra hermandad, por que decir Angustias es hablar de Lete, por que mirar nuestro Altar de Insignia es mirar a Lete, por que desde que entras a hasta que sales es oler y ver a Lete. Por que tú trabajaste siempre por y para nuestra hermandad. Por que así era Lete. Hace cuatro años un grupo de hermanos fuimos a pedirte consejo, y después de un interesantísimo desayuno, como siempre nos apoyaste y nos diste animo, porque siempre estuviste con la juventud y creíste en ella. Hoy casi cuatro años después de aquel desayuno nada mas que te puedo decir gracias, gracias por animarme a presentarme, gracias por confiar e mi como lo hiciste, gracias por estar ahí como lo has estado, gracias por ser Lete. El día de tu partida con el Padre le pregunte a una persona que tu quieres mucho, pero por que? porque se ha ido? Y ella me respondió no te preocupes que desde arriba, te seguirá ayudando y seguirá apoyando como siempre lo hizo. Te fuiste pero te quedaste, por que los que estamos aquí te seguimos recordando día a día y todos te tenemos en nuestros corazones que es donde sigues vivo y sigues estando aquí. Gracias por seguir ahí, nunca te olvidáremos y gracias por dejarme entrar en tu vida.
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Artículo del hermano Francisco Mancilla Fernández.