|
Sábado, 15 de Septiembre de 2007 |
SALVE REGINA Salve, Regina, Mater misericórdiae: Vita, dulcedo, et spes nostra, salve. Ad te clamamus, éxsules, filli Hevae. Ad te suspiramus, gementes et flentes
in hac lacrimarum valle. Eia ergo Advocata nostra, illos túos misericordes óculos ad nos converte. Et Jesum, benedictum fructum ventris tui, nobis post hoc exsílium ostende. O Clemens: O pía: O dulcis Virgo María. |
SALVE
Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida y dulzura, esperanza nuestra, Dios te salve. A ti llamamos los desterrados hijos de Eva.
A ti suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos. Y después de este destierro muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clementísima!,¡oh piadosa!, oh dulce Virgen María!.
|
|