Referencias históricas sobre la Iglesia de Nuestra Señora de las Angustias E-mail
Miércoles, 09 de Enero de 2008
Indice del artículo
Referencias históricas sobre la Iglesia de Nuestra Señora de las Angustias
Páginas 2
Páginas 3
Páginas 4
Páginas 5
Todas las páginas

El texto "Referencias históricas sobre la Iglesia de Nuestra Señora de las Angustias de Jerez de la Frontera" fue escrito en 1985 para la memoria del arquitecto Juan Torreira Vaca que la Hermandad presentó ante los organismos oficiales competentes para las obras de restauración de la Capilla que se ejecutaron en aquella época, siendo Hermano Mayor D. Antonio Jaén Pacheco.

El autor es el hermano y abogado D. Juan Fernández Morales.

Debemos hacer hincapié en que el texto fue escrito en 1985, por lo que cuando se hace referencia a la actualidad se trata de la actualidad de hace veintitrés años.

 

Referencias históricas sobre la Iglesia de Nuestra Señora de las Angustias

Si bien la configuración de la actual fábrica del templo, aún correspondiendo la nave a época anterior, data de la tercera década del siglo XVIII, esta síntesis histórica se remonta a las primeras construcciones existentes en aquel lugar, al objeto de proporcionar una mayor perspectiva histórica de la actual iglesia, aunque sólo sea mediante la mera referencia de las construcciones que le precedieron.

Por otra parte, se procurará hacer abstracción de la institución religiosa seglar a la que sirvió de sede el inmueble al que nos vamos a referir, el cual fue creado, ocupado y conservado en todo momento, a lo largo de la Historia –salvo ausencias impuestas– por aquella, la cual siempre ha ostentado la titularidad dominical del edificio así como de anexo y dependencias que hoy no se conservan e incluso de espacios colindantes no construidos que hoy forman parte de la vía pública. Y entendemos ha de mantenerse tal ausencia de referencias por tratarse estas notas de un estudio de su sede y no de la Hermandad. No obstante, a pesar de la propuesta omisión, en algunas citas ello es inviable por ser de todo punto incomprensible las vicisitudes arquitectónicas sin contemplar las circunstancias históricas de la asociación ocupante del edificio. Nos estamos refiriendo, obviamente, a lo que en un principio no fue mas que un grupo de fieles, que con el transcurso de los años se transformaron en la Cofradía de Nuestra Señora de los Siete Cuchillos, posteriormente, en Hermandad de Nuestra Señora de las Angustias, con su periodo de tiempo bajo el título de Orden Tercera de Servitas.

Se encuentra ubicado el templo al final de lo que en el siglo XIV era una amplia y larga zona extraurbana, conocida con el nombre de la Corredera, la cual se extendía desde la primera muralla, frente a la Puerta Real, junto a lo que hoy es la plaza del Arenal. Recibía su denominación la indicada vía –que se ha venido conservando hasta la actualidad– por ser el lugar utilizado por la nobleza para efectuar sus conocidos juegos de cañas y competiciones hípicas, entretenimiento de frecuentísima práctica de este alto estamento en la Edad Media.

Según imprecisos pero fundamentados criterios históricos, existía en aquel lugar con anterioridad a la menciona centuria un pequeño fortín, de forma triangular, conocido como el “Baluarte”, que ocupaba lo que hoy es la margen izquierda del primer tramo de la actual c/ Porvenir, sitio que primitivamente recibió, en lógica coincidencia, el nombre de Llano del Baluarte. Según nos informan los historiadores locales, después pasó a llamarse Llano del Humilladero y, posteriormente, de los Siete Cuchillos y de las Angustias, guía evidente del destino de las construcciones allí enclavadas.

La indicada fortaleza o baluarte fue conocida durante mucho tiempo como Baluarte de la Madera, quizás por algún tipo de comercio o industria que se ejerciese en la zona. Se cree que ya en el siglo XIV existía enclavado en aquella arquitectura defensiva un Humilladero, es decir, una muy pequeña ermita cuya misión era ofrecer a la devoción de los fieles la imagen venerada en el mismo, de manera que fuese vista desde el exterior a través de alguna reja. Situados estos recintos ordinariamente en los alrededores de las murallas, solían ser puntos de devoción donde los viajeros acostumbrados a rogar por el feliz transcurso de desplazamientos extraurbanos. No obstante la creencia de su existencia en aquel siglo, el historiador local Grandallana establece la fundación del Humilladero en el año 1523. No sabemos si se refiere a su propia creación en aquel baluarte, o a su emplazamiento mediante alguna posterior modificación arquitectónica.

La advocación venerada en aquella ermita se cree era desde sus inicios la de la Piedad, es decir, el grupo escultórico de la Virgen María con su Hijo muerto en su regazo, tras ser bajado de la Cruz. La institución a cuyo cargo se encontraba ermita e imagen asegura Grandallana se conocía, ya constituida como Hermandad a partir de 1524. El también historiador Mesa Xinete afirma la existencia de la Cofradía desde antes de 1578.

De lo que sí se tiene certeza es que con fecha 11 de Enero de 1578 ya existía la Hermandad de Nuestra Señora de las Siete Cuchillas –posteriormente de lo Siete Cuchillos–, la cual se veneraba “una imagen de la piedad en el Humilladero al sitio del baluarte en la salida de la corredera”, desde hacía veinte años. Todo ello según se declara por él hasta entonces propietario de la imagen, Don Fernando de Morales, en Escritura de donación otorgada en aquella fecha ante el escribano público Don Miguel de Morate.

Ya once años antes, el 18 de Abril de 1567, consta un acuerdo de la Ciudad –la corporación municipal– en relación con la Ermita del Humilladero “que está en el baluarte, arrimada a el sitio de la madera”, a requerimiento del venerable hermano Juan Pecador, conocido hoy como Beato Juan Grande. Solicita éste se le ceda el humilladero y los terrenos anejos al ser “cómoda y conveniente” para el hospital que pretendía construir; ello por “ser corto el sitio de la también célebre Capilla de los Remedios, en que lo tenía”. Los vecinos a cuyo cargo estaba dicha ermita del humilladero lo tuvieron a bien y al efecto se le asignó “una aranzada de tierra junto a dicha ermita para fabricar dicho hospital”. En parecidos términos es recogido el anterior acuerdo al folio 233 del libro capitular del Ayuntamiento de Jerez correspondiente al año 1567. La Capilla de los Remedios a la que se hace referencia es la que se encontraba en el mismo emplazamiento dónde hoy se alza la actual del mismo nombre, primera sede de las casas asistenciales creadas por el Beato Juan Grande en Jerez.

El citado acuerdo no llegó a materializarse por serle ofrecido por los hermanos de San Juan de Letrán su hospital y enseres, ya construido y donde Juan Pecador instituyó su célebre Hospital de la Candelaria, junto a la iglesia de San Sebastián, en el llamado Prado de San Sebastián, lugar ocupado hoy por la Alameda Cristina, habiendo estado su emplazamiento el del actual Banco de Jerez.

La anterior cita histórica es evidencia, junto con otros hechos acaecidos por aquellas décadas, haber sido entre los años 1567 y 1578 cuando la Ermita del Humilladero adquirió un peso específico, tanto arquitectónico como devocional, de entre los puntos religiosos de la Ciudad.

Según recogen diversos historiadores, fue en el año de 1578 cuando aquella zona, al finar de la Corredera, pasó a denominarse por decisión municipal Llano de las Angustias.

Se desconocen datos concretos de interés arquitectónico que permitan vislumbrar con claridad transformaciones en la fábrica del templo durante casi toda un centuria a partir de la fecha de los anteriores datos, si bien en estos años hubo de producirse importantes modificaciones como, mas adelante recogeremos. De lo que sí queda constancia es de que el templo permaneció, ininterrumpidamente sirviendo como sede de la Cofradía, titular de la iglesia y en posesión del mismo; si bien, aún tratándose de la misma institución, sufrió un cambio de denominación a partir del 1 de Octubre de 1.632. Con esta fecha, por aprobación del Sr. Provisor de Sevilla, pasó a ostentar el título de Cofradía de la Caridad y Nuestra Señora del Socorro. Esta nominación no fue aceptada de buen grado ni por cofrades ni por devotos, por ignorar la advocación bajo la que era venerada la imagen de la Piedad, con lo que ya en 1.634 aparece en la documentación de la Hermandad de manera oficial el título de Hermandad y Cofradía de Nuestra Señora de las Angustias

No obstante tan confusa profusión de títulos que hasta esta fecha se fueron sucediendo, de las Siete Cuchillas, de los Siete Cuchillos, de la Caridad y del Socorro, de las Angustias, junto con las denominaciones servitas a las que haremos alusión, no existió transformación alguna de unos entes a otros, sino que siempre se trató de la misma institución, que en unos inicios construyó la Capilla y después ejecutó las sucesivas reformas, manteniendo posteriormente y hasta la actualidad el último de los títulos relacionados.

Debido a la necesidad de asistencia a numerosos contagiados con motivo de la epidemia que asolaba a la Ciudad en 1.684, la Hermandad de la Santa Caridad de Nuestro Señor Jesucristo, dedicada a actividades asistenciales, solicitó de la Autoridad Eclesiástica se le permitiera la utilización del templo y dependencias de la Hermandad de las Angustias, así como que se adosara un hospital; todo ello para acoger y asistir a quienes habían adquirido el mal contagioso.

Es importante el estudio detallado de este suceso por denotar el mismo, además de la codiciada pretensión a la posesión de aquellas instalaciones –tal como ocurriera un siglo antes, en 1.567–, la absoluta propiedad de la Hermandad de las Angustias sobre el recinto sagrado.

Cuando la referida Hermandad de la Caridad solicita de la Jerarquía Eclesiástica la cesión del uso de aquellas dependencias, el Provisor del Arzobispado, por Auto de 3 de Febrero de 1.685, ordenó al Vicario de esta Ciudad le informara “si había alguna persona que tuviera derecho o acción a la dicha Capilla y sitio de Nuestra Señora de las Angustias”. Contesta el Vicario: “no me consta que haya persona ni comunidad que tenga derecho a la dicha Capilla, que la han labrado y edificado de limosna los hermanos de Nuestra Señora de las Angustias”. En fecha de 19 de febrero de 1.685 el Vicario dicta Auto en los siguientes extremos: “Concedo mi licencia y facultad a los hermanos y cofrades de dicha Hermandad y Cofradía de Nuestra Señora de las Angustias para que puedan admitir en su Capilla a los dichos hermanos y cofrades de la dicha Hermandad de la Santa Caridad, a la cual concede la misma facultad para que se pueda mudar a la dicha Capilla”.

Se reconoce, por consiguiente, haber construido la capilla los propios hermanos con fondos procedentes de donativos. Igualmente se les faculta para, si quieren, admitir a la Santa Caridad en su sede. El reconocimiento de su titularidad dominical es aún más contundente en el contenido del acta de posesión de fecha de 22 de Febrero de 1.685, autorizada por el Vicario Local, Licenciado Don Juan Camacho del Real, de la que dio fe el notario eclesiástico Don Pedro Valiente. Expresa el documento como “El Señor Vicario fue a la Iglesia de Nuestra Señora de las Angustias, que está en la collación de San Miguel, y estando en ella presente los hermanos de la Cofradía de Nuestra Señora de las Angustias sita en dicha capilla y el Hermano Mayor y los hermanos de la Santa Caridad dijeron los hermanos de dicha cofradía que recibían y admitían en dicha Iglesia y Capilla y Cofradía a aquellos... con lo que se consideró rematado el negocio y aceptada la Santa Caridad como utilizadora de la Ermita y sus dependencias, sin mengua de la posesión que de todo ello estaba la Antigua Hermandad de las Angustias”.

A pesar de lo prolijo de tales gestiones, los hermanos de la Santa Caridad hubieron de abandonar antes del transcurso de un año aquel recinto debido a las desavenencias surgidas por su pretensión de realizar reestructuraciones en la fábrica del inmueble para habilitarla a la función hospitalaria que allí se ejercía; ello a pesar de tener su presencia en aquel lugar un carácter provisional y precario en espera de la conclusión del hospital que para la Caridad se construía en la calle Lancería.

Evidentemente, a tenor de la simple lectura de estas líneas, ya no hay una referencia al humilladero, baluarte o ermita. En los documentos consultados y en parte transcritos se habla de Capilla y dependencias, y se manifiesta que fue construida por los hermanos. En otras palabras, en la fecha de estos sucesos el templo existente era ya, no el habitáculo de la fortaleza o baluarte de la madera convertido en humilladero, sino una capilla que, a nuestro parecer se trata de la misma construcción –con alguna otra dependencia anexa en su lado izquierdo ya desaparecida, y exenta en el correspondiente a la hoy calle Porvenir- que constituye la nave del actual templo, la cual, de acuerdo con sus características arquitectónicas, muy bien pudo haber sido construida algunas décadas antes de las fechas de los hechos antes narrados.



 

En los próximos días

Solemne Besamanos Extraordinario

Entre los días 18 y 22 de Octubre de 2017


Último boletín

Boletín informativo "Sietecuchillos"


Número 6 – Febrero/Mayo 2016

Domiciliación bancaria

Para domiciliar las cuotas de Hermano en su banco, descargue el modelo de autorización y devuélvalo firmado al Tesorero.

Correo electrónico

Para recibir las cartas de la Hermandad por correo electrónico en lugar de recibirlas por correo ordinario, descargue el modelo de autorización y devuélvalo firmado al Secretario.

Imágenes al azar