El antiguo retablo de Las Angustias E-mail
Sábado, 20 de Junio de 2009

Virgen de las Angustias, hacia 1755Publicado en el suplemento Cofrade del diario Información Jerez el domingo 11 de marzo de 2001.

La máquina del tiempo nos lleva hoy a los años sesenta del siglo XVII, en los que se realiza el antiguo retablo de la capilla de Nuestra Señora de las Angustias.

José Jácome / Jesús Antón
JEREZ

En 1668, el dorador, estofador y pintor de la vecina ciudad de Sanlúcar de Barrameda, Pedro Mateos de Ledesma, recibió el encargo de dorar el retablo y tabernáculo de Nuestra Señora de las Angustias de Jerez de la Frontera, de manos del presbítero y doctor don Alonso Martín de Solís.


De este artista conocemos que por aquellas fechas poseía unas casas en las inmediaciones de la Puerta de Jerez y ocho aranzadas de viña en la ciudad citada de la manzanilla, que se citan como bienes hipotecados a efectos del cumplimiento de esta obligación.

Estas labores de dorado se realizaron con oro de veintidós quilates y medio, exigiéndose que fueran del mejor batihoja de Sevilla, y cuidándose con gran esmero los trabajos de estofado de los adornos frutales y grabados que exornaban la obra.

Hace unos meses, mientras nos encontrábamos realizando unos trabajos de investigación en el Archivo de Protocolos Notariales de Lebrija, encontramos una escritura de concierto para la obra de un retablo dedicado a Santa Ana, realizado por este artista para la iglesia mayor de Nuestra Señora de la Oliva, de esta población hispalense.

Unos años más tarde, el dorador y pintor Esteban García, vecino de esta ciudad de Jerez, en la collación de San Miguel, en la calle Alquiladores, “otorgo por esta presente carta en fabor de la cofradía y hermandad de nuestra señora de las angustias sita en su capilla extramuros desta dha ciudad y de sus mayordomos y hermanos mayores y digo que por quanto me combine y conserte con ella de dorar y estofar el arco de madera y colunas del retablo de la Virgen Santísima en presio todo ello de seis mill y ochocientos reales de vellon...” .

Como hermanos mayores de esta cofradía se citan a Andrés de Torres Ramos y a Francisco de Castro.

A pesar de haberse concertado estos trabajos, el propio artista, ya referido, comprobó que la cantidad convenida no era suficiente para atender su labor, por lo que instó a la junta de gobierno a que le abonara otros 600 reales sobre el precio indicado.

Años antes, los hermanos de la cofradía de Las Angustias habían contratado a Francisco Ramírez, maestro escultor y vecino de Sevilla, para hacer y acabar el retablo de la Capilla de la Santísima Virgen, “según y de la forma y como esta en una plana fecha por el susodho y... questa firmada por todos los dhos otorgantes...”.

Para esta labor el artista referido tenía que poner a su costa toda la madera y materiales que fueran necesarios, debiendo dejar acabada la obra a finales de agosto de aquel año de 1664.

El susodicho Francisco Ramírez, a pesar de su vecindad sevillana, residió en nuestra ciudad por aquellos años, teniendo su domicilio en la collación de San Dionisio, en la calleja de la Ropahecha.

Los hermanos mayores de la cofradía eran Sebastián de Vellida (sic) Ramos y Josefe de Castro y su mayordomo Antonio Arias de Villamil.

Un año después  -en 1665- los hermanos recurrieron al artista local Lorenzo de Vargas, vecino de la collación de San Miguel, en la calle Larga de Santo Domingo, el finiquitar este retablo, según se desprende de la siguiente escritura: “...Lorenzo de bargas vesino que soy desta muy noble y muy leal ciudad de xeres de la frontera en la collasion de san miguel y en la calle larga que otorgo por esta presente carta que meobligo a fabor de Sebastián de bellida Ramos y Joseph de castro sscrivano publico hermanos matores de la cofradía de nuestra señora de las angustias... de acabar de todo punto el retablo de la dha hermita donde esta colocada nuestra ceñora todo ello a mi costa...”

El precio que cobró fue de mil reales de vellón, de los que recibió una primera entrega  de 500 reales a cuenta. El plazo de entrega se estableció para finales de julio de 1665.

Esta máquina se realizó en madera de cedro y borne, ocupándose Lorenzo de Vargas de su conclusión, para lo cual debía respetar un lienzo que se había de pintar, y que entendemos incluido en este retablo, cuyo interior asimismo tenía que cubrir de tablas de pino.

La madera de borne o falso ébano se empleó para la estructura de fábrica, mientras que el cedro –por su calidad intrínseca- se destinó para las molduras y tallas exteriores, siguiendo la pauta habitual de la época.

 

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