“No cambio nuestra actual Semana Santa por ninguna otra” E-mail
Martes, 31 de Marzo de 2009

Manolo Ruiz-CortinaA falta de tres días para que se le imponga la Medalla de Oro, reproducimos la entrevista que Jerez Información le hizo a Manuel Ruiz-Cortina Reimóndez en abril de 2004.

 

 

 

 

 

“No cambio nuestra actual Semana Santa por ninguna otra”

Manuel Ruiz-Cortina Reimóndez
Cofrade veterano de la Semana Santa de Jerez
Texto: Marco Antonio Gómez

Sus manos arrugadas, su veteranía y sapiencia sin límites. Su experiencia como aval y garantía de una trayectoria dentro y fuera de las filas, lo hacen merecedor sin lugar a dudas, de aquel último y cabal tramo de nazarenos de su Hermandad y Cofradía de siempre. De aquella de negro y luctuosos penitentes que alumbran el camino de una madre transida de Angustias por aquella espada profética, que en la vieja Capilla del Humilladero, multiplica por siete su dolor cada vez que el sol del Domingo de Ramos, besa en silencio su espadaña.

Treinta años no son nada y a la vez toda una vida.

Mil novecientos setenta y cuatro, sería un año crucial e imborrable en el camino cofradiero, para Manuel Ruiz-Cortina Reimóndez.

La creación de aquella primera cuadrilla de hermanos costaleros para su Hermandad de las Angustias –pionera en nuestra ciudad– por la que tanto se trabajó, sumado a la satisfacción personal de ser pregonero en papel cuché, para años más tardes confirmarlo en el atril de San Miguel, convertirían tan mítica y señalada fecha en el parangón de un antes y un después en el panorama cofrade, social y personal de aquella otra Semana Santa.

Miembro en dos ocasiones de aquel Consejo de la Unión de Hermandades en la década de los años setenta y ochenta, allegado familiar y gustosamente al mundo de los medios de comunicación y entregado y comprometido por siempre a su Hermandad de las Angustias, en la que llegaría al puesto de hermano mayor, después de otros tantos cargos en la junta directiva, retrocedamos hoy en el tiempo de la mano de Manuel Ruiz-Cortina, para adentrarnos en aquella época de transición y evolución cofradiera.

-¿Cuál son los orígenes cofrades de Manuel Ruiz-Cortina?

- Mis orígenes cofrades en la Hermandad de las Angustias, son el fruto de una herencia familiar legada y promovida por mi tío José Reimóndez. Él inculcó la devoción de Nuestra Señora en cada uno de nuestros hogares. Nos traía por la Hermandad y nos hacía hermanos de la misma. A partir de ese momento y siendo muy niño, tuve claro cuál debía de ser mi camino para llegar a Cristo, que no era otro que el de las Hermandades. Esa sería mi vocación, la de ser cofrade, con todo lo que ello conlleva e implica.

 

Inicios de los años 50. Manuel Ruiz-Cortina, José Alfonso Reimóndez 'Lete' y Paco Ruiz-Cortina

 

- A todo cofrade comprometido, le llega la hora de hacer de la casa de hermandad su segundo o primer hogar. ¿En qué momento de su vida da ese paso al frente?

- La verdad, es que me entregué a mi hermandad desde que tuve uso de razón. Si bien con veinte años llegué al cargo de secretario, pasé también por el de coadjutor o consiliario, mayordomo y hermano mayor en 1975. Aunque por mi edad me considero jubilado, aquí estoy cada vez que me llaman, sea quien sea el que presida la hermandad.

-Analicemos el calado social de las Hermandades, en aquél Jerez de finales de los años setenta. ¿Cómo vivía Manuel Ruiz-Cortina aquellos años de un despertar personal y cofrade?

- Lejos de lo que la gente pueda pensar, en la España sin democracia de aquellos años, era muchísimo más difícil el ser cofrade. La sociedad de entonces y la propia Iglesia, tomaban a las Hermandades mucho menos en cuenta que en la actualidad. No sé, era si como ser cofrade fuera poco menos que un juego o motivo de bromas. Así todo nos costaba mucho más trabajo, no recibíamos el apoyo de nada y de nadie, ni el ayuntamiento, ni la iglesia ni el propio pueblo, que aún siendo gentes de fe no se implicaban con nuestras Cofradías. Lo mismo ocurría con los medios de comunicación, todos parecían temer algo.

- Has nombrado los medios de comunicación. Sabemos de tu afición y cercanía a ellos en lo familiar y en lo devocional. ¿Qué importancia tenían nuestras corporaciones para los mismos?

- Ninguna. La prensa y radio no tomaban en cuenta el mundo de nuestras Hermandades. Si daban alguna noticia era breve y concisa, en pequeños recuadros que nadie leía. Hasta la llegada de los Fernández-Peña a Radio Jerez con su veterano programa Cruz de Guía, si se hacia un espacio cofradiero en la radio, era porque los cofrades nos metíamos a hacerlo.

-¿Cómo fue esa participación de Manolo Ruiz en pro de nuestras Hermandades, en el mundo de la prensa y radio?

- Para evitar que Cruz de Guía se perdiese, pues sus fundadores ya no estaban con el programa, Carlos Vergara me invitó a continuar al frente del mismo. Pero uno y no más… Nadie se quería mojar con aquel proyecto. Si hacía una tertulia de capataces o de fotógrafos, tan sólo aparecían una o dos personas. Así, no se podía. Ya en la década de los setenta, y gracias al entonces director y hermano de nuestra Hermandad de las Angustias, Alejandro Daroca director de la Voz del Sur y Hoja del Lunes, pude llevar una pequeña columna llamada Actividades Cofradieras.

- Manolo, ¿qué nos puedes contar de la vida interior en nuestras Hermandades, y la convivencia entre ellas?

- Como ya dije, no recibíamos apoyo alguno, así que todo costaba mucho trabajo y sacrificio. Particularmente en mi Hermandad de las Angustias, tuvimos que hacer el nuevo paso de misterio a base de huchas en los domicilios, rifas y préstamos personales que tan gentilmente nos ofreció la antigua Caja de Ahorros de Jerez. Aunque no podemos olvidar la caseta de feria. Junto con la Hermandad de la Buena Muerte, fuimos pioneros en esto del Real. Nuestro trabajo y los guisos de nuestras mujeres y madres, dieron lugar al estreno del actual canasto a mediados de los sesenta, si bien no pudimos terminarlo hasta quince años después..Todo costaba mucho, sobre todo para aquellas hermandades que no teníamos la figura del mecenas. De otra parte, la convivencia en el seno de nuestras corporaciones era muy buena, con respecto a las demás había un ambiente de competitividad innecesaria, que gracias a las nuevas generaciones, se salvó para trabajar como muchas veces lo hacemos, todos a una.

- ¿Qué sabor tenía aquella Semana Santa de antes?

- La Semana Santa de antes tenía un sabor distinto, quizás más que ahora. Aquella era más íntima y familiar, no tenía las matices y riquezas actuales, pero sí el respeto de todo aquel que la contemplaba, pues en la calle estaban sólo aquellos a los que les gustaba. Era delicioso contemplar la Madrugada en Jerez, el Santo Crucifijo o las Llagas, avanzaban en la más profunda de las soledades, era una delicia… De todas las maneras no cambio nuestra actual Semana Santa por ninguna otra.

 

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